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Los bosques de Gran Canaria
Bosque (pinar, palmeral, laurisilva)

1. Introducción

Gran Canaria es una isla que ofrece óptimas condiciones para el desarrollo del bosque, prácticamente desde el nivel del mar hasta las cumbres más altas.

Es de suponer que sólo la franja costera, principalmente los lomos y las laderas, a esa altitud, no estuviese originalmente poblados de árboles. Esas zonas tuvieron que ser dominio de los cardones y las tabaibas dulces, que si bien no son árboles propiamente dichos, tuvieron que adquirir dimensiones y coberturas de suelo considerables.

El resto del territorio tuvo que ser un auténtico vergel antes de la intervención humana. El hecho que sobrevivan pinos canarios a una cota de 100 m s.n.m en el Barranco de Arguineguín o un repaso de las crónicas de la antigua “Selva de Doramas” dan fe de la impronta forestal que caracterizó a Gran Canaria.

El bosque insular ha sufrido considerablemente a lo largo de los siglos. Es plausible suponer que los antiguos canarios no alterasen considerablemente los ecosistemas insulares, por la escasa capacidad tecnológica y por practicar métodos de control de natalidad para evitar la sobreexplotación de los recursos naturales

Por el contrario, los nuevos pobladores europeos, para los que seguramente el bosque supondría un obstáculo más que un recurso, procedían en su mayoría de regiones peninsulares, que ya habían perdido su carácter forestal muchos siglos antes. Esto conllevó un progresivo deterioro del bosque en la isla, alcanzándose a mediados del siglo XX el mínimo histórico de extensión y su mayor nivel de degradación.

Afortunadamente, con la implantación del gas butano en los hogares, y por medio de decididas, y a menudo controvertidas, políticas de restauración, la superficie de bosque en Gran Canaria se ha visto incrementada considerablemente en los últimos 50 años. En este proceso, el abandono de ciertas prácticas agropecuarias del pasado (sobrepastoreo, quema de superficies, agricultura en laderas) ha abierto un nuevo horizonte al bosque, que de forma natural o apoyado por el hombre está recuperando terreno.

2. Superficies

2.1. Masas arboladas

Los datos que a continuación se incluyen no están actualizados y corresponden a 2001, pues se elaboraron en el marco de la redacción del Documento de aprobación inicial del PLAN TERRITORIAL ESPECIAL AGROPECUARIO (PET-9), y, en el caso del eucalipto, del estudio “Identificación y Caracterización de Formaciones del Género Eucalyptus", realizado por el Gobierno de Canarias-GESPLAN . Este aspecto se considera irrelevante, ya que actualmente es muy difícil realizar una estimación exacta de la superficie boscosa de Gran Canaria. Como se ha apuntado anteriormente, la superficie arbolada está aumentando considerablemente de forma espontánea. Dado que este proceso no es lineal ni homogéneo, no tiene sentido intentar afinar sobre algo tan cambiante. Más importante es constatar este proceso e intentar acelerarlo con una adecuada gestión.

Actualmente la superficie insular arbolada (con densidad superior al 20%) , según las fuentes citadas y con las precauciones anteriormente expuestas, ocuparía una extensión total de 13.972 hectáreas. La distribución por tipologías es la que refleja la siguiente tabla:

FORMACIÓN SUP (has) %
Pinar 1.1777 84
Monteverde 368 3
Termófilo 617 5
Eucaliptal 760 5
Castañar 442 3
Otros 8 -
Total 13.972 100

Se aprecia el absoluto predominio del pinar canario sobre el resto de formaciones.

2.2. Los bosques abiertos

Cabe indicar que bajo la categoría de “dehesa o bosque abierto” se recogen, por un lado, bosques que, de por sí o por la gestión antrópica, son poco densos (como es el caso de los montes de almendros), o porque se trata del bosque en expansión, es decir aquellas formaciones incipientes que año tras año van cobrando densidad hasta poder ser catalogados como bosques en un futuro próximo. Presentan una cobertura entre el 10 y el 20%.

Esta tipología de bosque abierto en su totalidad 4.295 hectáreas, presenta la siguiente distribuición de especies:

Dehesa de almedro 3.128 ha
Dehesa de pinar 521 ha
Dehesa de termófilo 470 ha
Dehesa de eucaliptos 2.195 ha
Dehesa de castaño 60 ha
Total 6.374 ha

2.3. Los bosques incipientes

Existe por tanto una tercera categoría, actualmente dominada por matorrales, pero que de forma muy dispersa albergan ejemplares arbóreos, tanto autóctonos como introducidos. Este es el territorio donde se está “cociendo” el bosque de un futuro no muy lejano.

La presencia de pies “padres y madres” propician un proceso de dispersión de semillas (ayudado por el viento y las aves), que va inclinando la balanza hacia el bosque, a costa del matorral. Es en esta tipología de vegetación donde los incendios son peligrosos y pueden retrasar considerablemente el proceso a autocicatrización del territorio.

Monteverde 739 ha
Termófilo norte 269 ha
Pinar canario norte 286 ha
Pinar canario sur 884 ha
Palmera 94 ha
Alóctonas 823 ha
Total 3.495 ha

2.4. Valoración

Si bien ya se ha comentado que actualmente nos encontramos en una fase de expansión, el bosque propiamente dicho ronda en Gran Canaria el 20% de su superficie original, que podría alcanzar las 100.000 Has. En los próximos decenios podremos asistir a una recuperación importante, pero para ello es fundamental acelerar el proceso, máxime cuando el Calentamiento Global supondrá un importante freno al proceso que se observa.

3. Especies principales de los bosques canarios

3.1. Pinares

El pino canario es la principal especie forestal de la isla. Se presenta en forma de pinares de regeneración natural, es decir, aquellos que siempre fueron bosque, aunque hayan sufrido importantes alteraciones a lo largo de la historia. En esta categoría cabe citar los Pinares de Tamadaba, Inagua, Ojeda y Pajonales, Tauro y Pilancones. Salvo el primero, el resto presenta coberturas ligeramente insuficientes (pinares abiertos) características de la zona sur, más árida. Albergan no obstante importantes especies acompañantes del sotobosque y están en franca recuperación.

Los pinares de pino canario repoblado se encuentran distribuidos por gran parte de las medianías altas y cumbres.

Existen asimismo pinares de pino canario mixto repoblado así como pinares de especies alóctonas (insigne, piñonero y carrasco principalmente). Se encuentran concentrados en la vertiente norte de la isla, y suelen tener coberturas cerradas. El 35 % son pinares mixtos de pino canario con pino insigne, el 25 % con pino piñonero, y el resto en mezcla con olmo en baja proporción y en menor medida con pino carrasco.

3.2. Monteverde

Esta formación es la que sin duda más ha sufrido en Gran Canaria, habiendo sido llevada casi hasta su extinción. Se caracteriza por albergar más de 15 especies diferentes de árboles, así como diversos arbustos y subarbustos.

Se trata de un bosque subtropical húmedo, que en el Terciario ocupó amplias zonas del sur de Europa. Se distribuía por las medianías del norte, cubriendo aproximadamente un 10% de la superficie insular. Su importancia ecológica e hidrológica está fuera de toda discusión. Actualmente está experimentando una importante recuperación, fruto de importantes trabajos de restauración y de la propia dinámica natural tras la reducción de uso del territorio. Las mejores representaciones se sitúan en Los Tiles de Moya, el Brezal de Santa Cristina (S.M. Guía) y en el Barranco de La Virgen (Valleseco).

3.3. Termófilo

El Bosque Termófilo canario agrupa a diferentes formaciones que se caracterizan por ocupar (o haber ocupado) las medianías bajas de la isla, tanto en su vertiente norte como en el sur. Habitan zonas con clima mediterráneo y suelen tener bastante resistencia a la sequía estival. Las principales especies son el acebuche, la palmera, la sabina, el almácigo, el lentisco y el drago. Éstas formarían masas más o menos monoespecíficas o aparecerían en mezcla. Su devenir ha ido paralelo al del monteverde y también se encuentra en franca expansión.

Las especies predominantes hoy en día son el acebuche (en la zona de Pino Santo y Bandama) y la palmera, que está reconquistando los fondos de barranco y en la Cuenca de Tirajana presenta plamerales de un indudable valor paisajístico y ecológico.
Mención especial merece el Drago de Gran Canaria (Dracaena tamaranae), interesante especie que solo crece en esta isla y que hasta hace poco se confundía con el Drago de Canarias.

3.4. Las saucedas

En los fondos de barranco, donde el nivel freático se acerca a la superficie, o donde se conservan cauces permanentes de agua aparece el sao, o sauce canario, que forma cerrados bosques en galería, desde la cumbre insular hasta casi la costa.

Las saucedas más importantes de la isla se conservan en los Barrancos de La Mina, Los Cernícalos, Azuaje y Teror. En las partes bajas, ya cerca de la costa el sao es relevado por el tarahal, mucho más resistente a las fluctuaciones hídrica y a la maresía.

4. Los bosques alóctonos

Una parte importante de los bosques insulares alberga especies introducidas. Principalmente son los eucaliptos y los almendros los más abundantes. Estas especies, y sobre todo los eucaliptos, han sufrido en un pasado no muy lejano un descrédito importante, principalmente por su origen. Hoy con la alta densidad de población y los diferentes intereses que confluyen en el territorio, estos “huéspedes” forestales tienen hueco en nuestra geografía, máxime porque gozan de un gran respeto por parte de la población rural. El hecho de que produzcan algún fruto (bien comestible o bien en forma de leña o alimento del ganado), unido a la belleza de su floración o sus hojas en otoño les dan un plus, que es reconocido por la población.

Cabe indicar, que salvo los eucaliptos, que se caracterizan por su competitividad y que precisan de una gestión de control, el resto de especies suponen una mejora ambiental, por sí mismas y por servir de cobijo a muchas especies autóctonas.

Autor: Carlos Velazquez Padrón
Fotografías: Orlando Torres Sánchez

BIBLIOGRAFÍA:

Cabildo de Gran Canaria-AIDER Gran Canaria (2001)
Plan Territorial Especial de Ordenación Agropecuario (PTE-9). Documento de Aprobación Inicial.

Gobierno de Canarias-GESPLAN S.A. 
Identificación y Caracterización de Formaciones del género Eucalyptus. Estudio no publicado.

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CARDONAL DE VENEGUERA. Mogán
PINARES DE TAURO E INAGUA. Mogán
BOSQUE DE LOS TILOS. Moya
PALMERAL DE LA SORRUEDA. Santa Lucía de Tirajana
PINAR DE PAJONALES. Tejeda


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Premio internacional para los bosques de Gran Canaria