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Espacios Naturales Protegidos de Gran Canaria
Espacio natural protegido

Los valores excepcionales de la naturaleza canaria están singularmente plasmados, al menos desde los albores del S. XIX, en la literatura científica universal; no obstante esta consideración, hubo que esperar a la década de los cincuenta de la pasada centuria para que se produjera, en plena dictadura franquista, un reconocimiento explícito al Patrimonio Natural de Canarias cuando se producen las declaraciones como Parques Nacionales del Teide y la Caldera de Taburiente, los primeros espacios naturales protegidos (eennpp) de Canarias1.

Años después, ya durante el período constitucional, al socaire de un movimiento generalizado a favor de la protección y conservación del patrimonio de los pueblos, se abrieron expectativas sobre la viabilidad de propuestas destinadas a mejorar la protección de los espacios naturales en las Islas. Sería en 1987, cuando ya se habían ejecutado, por parte de la administración del Estado, las transferencias en materia de medioambiente y ordenación del territorio a la Comunidad Autónoma, cuando el Parlamento de Canarias aprobó la primera ley de espacios naturales2. Hasta esa fecha, a pesar de algunas tentativas que anteriormente se habían realizado (IUCN, 1975, PEPEN, 19873) para otorgar a Gran Canaria territorios destinados a conservar la naturaleza, la isla no contaba con ningún espacio natural protegido con excepción del Paraje Natural de Interés Nacional de las Dunas de Maspalomas, que fue como tal declarado en 1981 al amparo de la ley de espacios naturales de 1975.

La Ley del 874 recogió las figuras de protección que marcaba la legislación general, aún preconstitucional, y estaba caracterizada por un marcado carácter declarativo, destinada en opinión de muchos a ordenar territorialmente la isla para poner coto a posibles proyectos urbanísticos, que no respetarían los reconocidos valores medioambientales que alberga la isla. Con su promulgación cerca de la mitad del territorio grancanario quedaría “protegido” legalmente.

Unos años después se aprobó una nueva ley de espacios naturales de Canarias5 que procuraba ajustar la anterior propuesta al nuevo corpus jurídico que se iba construyendo con el desarrollo de las nuevas propuestas surgidas del quehacer cotidiano de la gestión medioambiental. Con ella aparecen nuevos conceptos e incluso nuevas figuras de protección que se organizarían conformando la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos (Art. 9), formada por las siguientes categorías: a) Parques: Naturales y Rurales, b) Reservas Naturales: Integrales y Especiales, c) Monumentos Naturales, d) Paisajes Protegidos y e) Sitios de Interés Científico. 6 La Ley del 94 reclasificó los espacios naturales protegidos y la Isla contó desde entonces con las nuevas figuras de protección creadas, si bien no se produjeron modificaciones sustanciales en cuanto a la superficie afectada.

La construcción de un corpus jurídico propio en la Comunidad Autónoma supuso, especialmente en lo referido a la ordenación del territorio, un largo proceso administrativo, en continua revisión, que tuvo como corolario que la legislación territorial y de los espacios naturales se refundieran en un único texto, la LOTRENAC 7. En su Preámbulo se indica: "La tarea refundidora se ha centrado en la unificación de dichas disposiciones legislativas, armonizándose la regulación contenida en la Ley 12/1994, de Espacios Naturales de Canarias con los preceptos de la Ley 9/1999, de Ordenación del Territorio de Canarias que, básicamente y en lo que el presente texto se refiere, introduce una nueva concepción del planeamiento lo que, indudablemente, conlleva la necesaria adaptación del planeamiento de los Espacios Naturales de la Ley 12/ 1994 en los nuevos criterios de integración propugnada en la Ley 9/1999". Así quedaría conformada hasta la actualidad la norma que rige los Espacios Naturales Protegidos en Canarias, que mantuvo las figuras de protección preestablecidas y sus límites, pero que dio suficiencia al planeamiento de tales espacios como instrumentos de ordenación integral del territorio, con potestad para clasificar, calificar y categorizar la totalidad del suelo, si bien con ciertas limitaciones en el caso de alguna de estas figuras. A partir de entonces, ya entrado el S. XXI, atendiendo a las determinaciones de la LOTRENAC, se comenzaron a realizar los diferentes Planes y Normas que rigen los espacios naturales y, así en el transcurso de la pasada década se tramitaron y aprobaron todos los instrumentos de planeamiento que gobiernan los Espacios Protegidos de Gran Canaria.

Paralelamente, el Parlamento y los diferentes gobiernos de España que se iban alternando y sobre todo la Unión Europea, iban estableciendo nuevas disposiciones que gradualmente se irían incorporando a la legislación autonómica. En 1992 se aprobó la Directiva Hábitat (92/43/CEE), sin duda la herramienta administrativa más importante de aplicación en el ámbito de la Unión Europea para la conservación de los hábitats, especies y biodiversidad, que luego se traspuso a la legislación española, con grandes consecuencias en la definición, articulación y extensión de los espacios naturales insulares. A los efectos, esta directiva marca en la actualidad la política sobre los espacios naturales protegidos, pues, en primer término, impulsó la realización de una relación de Lugares de Interés Comunitario (LICS), compuesta por los sitios (hábitats naturales) que los distintos estados miembros han designado dignos de tal consideración. En el caso del estado español, las Comunidades Autónomas redactaron su propuesta y la trasladaron a la administración central que a su vez hizo lo propio ante las instancias comunitarias, lo cual ha supuesto que, en el caso de la C.A. de Canarias, una buena parte de los espacios naturales protegidos , también fueran considerados como LIC's.

La misma Directiva Habitat también propició la creación de la Red Natura 2000, en la que se integrarían los LIC's, otros ecosistemas en peligro de desaparición que la Unión Europea consideró necesario incluir y las Zonas de Especial Protección para las Aves que habían sido designadas como tales por los estados miembros, con arreglo a las disposiciones de la Directiva de Aves8, viéndose ulteriormente integradas en la red por la Directiva Hábitats. Consecuencia de todo ello en la Red quedan agrupados dos figuras de espacios naturales: las Zonas Especiales de conservación (ZEC), declaradas a partir de los lugares de importancia comunitaria (LIC), y las zonas de especial protección para las aves (ZEPA).

A nivel estatal, la Ley 4/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad da las pautas para la asimilación de la Red Natura 2000 al marco jurídico español, estableciéndose que ésta queda conformada por los Lugares de Importancia Comunitaria, hasta su transformación en Zonas Especiales de Conservación y las Zonas de Especial Protección para las Aves que “tendrán la consideración de espacios protegidos, con la denominación de espacio protegido Red Natura 2000, y con el alcance y las limitaciones que las Comunidades autónomas establezcan en su legislación y en los correspondientes instrumentos de planificación. (Art.41 Ley 42/2007)

En atención a lo dispuesto en la citada ley y a las disposiciones antedichas, el Gobierno de Canarias decretó, en 2009, la declaración de Zonas de Especial Conservación9, en la que se incluyeron los LICs de Gran Canaria y una gran parte de los eennpp. Hasta entonces el porcentaje de territorio insular afectado por los espacios naturales de la Red Canaria estaba en torno al 46 %; después de la declaración de las ZEC éste ha subido algo más de un punto, reflejo de las 11.456,70 Has. aportadas, por las nuevas delimitaciones de las ZEC,s que afectan a 25 de los 32 los eennpp de la Red canaria, así como la declaración como ZECs de Amurga y Tauro II, que no eran reconocidos como espacios protegidos por la Red Canaria. Todo ello ha supuesto, entre otras cuestiones, que la superficie protegida por los espacios naturales se haya incrementado, pudiéndose concluir que en la actualidad Gran Canaria aporta a la Red Natura 2000, 28 ZECs y 5 ZEPAS que son las categorías que conforman dicha red.

La RBGC, al igual que las que otras que existen en Canarias y en el Estado Español, está considerada a todos los efectos como un espacio natural protegido por la ley. Las RRBB, según indica la Ley 4/2007 citada, están comprendidas en “Otras figuras de protección de espacios,” concretamente entre las denominadas Áreas protegidas por instrumentos internacionales.10.Por otra parte, en 2005 la UNESCO declaró una buena parte de la isla como Reserva de la Biosfera (RBGC). Según la declaración oficial, ésta cubre alrededor del 40% de la superficie insular y se localiza e en la zona centro-oeste-suroeste de la isla.

Formando parte de la RBGC encontramos nueve Espacios Naturales Protegidos (EENNPP) - que ocupan el 77.59 % de todos los eeppnn de la isla que conforman la Red Canaria-, también en el interior de la RBGC se localizan 10 ZECs que se corresponden, territorialmente, en buena medida con esos eennpp, así como otras dos ZECs, Amurga y Tauro II. Todas ellas suman 61.218 Has, un 88% de la superficie considerada como tal en la isla. Asimismo 4 de las 5 ZEPAS que hay en Gran Canaria, que cubren más del 99% de los espacios insulares así considerados, se encuentran en el interior de la RBGC. Además, en ella se incluyen otras zonas de las vertientes sur-centro-oeste-suroeste, las situadas fuera de eennpp por encima de la cota 300, lo que implica añadir más superficie y más población a la consideración de “espacio natural protegido”.

En resumen, podemos concluir que Gran Canaria cuenta con 32 eennpp agrupados en torno a la Red Canaria de Espacios Protegidos, dentro de los cuales hay 23 espacios que fueron LIC y que hoy son ZEC, dándose varias circunstancias. Por una lado, hay casos en que el LIC –hoy ZEC- está dentro de un enp de la Red Canaria ocupando una superficie equivalente y con la misma denominación, pero también encontramos antiguos LIC, que bien exceden o bien reducen considerablemente su zona de afección respecto al eennpp. En síntesis podemos comprobar que, en relación a su superficie, los eennpp acogen un 72 % de la superficie afectada por las ZEC de la isla. Además, existen otras ZEC que no estaban catalogadas como eennpp de la Red Canaria y que aportan un 7,3 % más a la superficie insular protegida por la Red Natura 2000. Por último, hay que contemplar las 5 ZEPAS que hay en la isla, que suman 21.181 Has., de las que 2.857 no tienen, a diferencia del resto, otro tipo de catalogación, no están contempladas en otra las figuras de protección citadas. Todos estos ennpp, los integrantes de la Red Europea 2000, más los de la Red Canaria, suman 75.549,49 Has., casi la mitad del territorio insular. Estos datos son vistos en muchas ocasiones como un motivo de satisfacción, pero no se puede obviar el reguero interminable de problemas (administrativos, ambientales, sociales), en la mayor parte de los casos inconclusos o insatisfactoriamente resueltos.

Entre los muchos aspectos que se pueden destacar sobre los espacios naturales de Gran Canaria queremos subrayar dos cuestiones que nos parecen relevantes y que entendemos como dos retos que necesariamente se deben abordar por las administraciones públicas y por la sociedad civil.

Por una parte, hay que gestionar el maremágnum administrativo que ha generado el proceso de construcción de la Red Canaria de Espacios Naturales y la implantación en nuestra comunidad autónoma, y por ende en Gran Canaria, de la Red Natura 2000, además de la declaración por la UNESCO de la RBGC. Frente a este auténtico galimatías consideramos que ineludiblemente hay que dar una alternativa a esta situación, lo que, en nuestra opinión, pasa por articular una estrategia de gestión unitaria que funcione como una herramienta que implemente y coordine las políticas de conservación del patrimonio (natural y cultural) y las actividades de las poblaciones afectadas, las propias del mundo rural, de forma acorde con prácticas sostenibles.

Por otra parte, debemos señalar que más del 70% de la superficie afectada por las distintas figuras de espacios protegidos aloja población. Ésta se caracteriza por una preponderancia de los grupos de más edad y por una tendencia negativa en cuanto a su evolución. Es fundamental atajar el decrecimiento de población que se observa entre los núcleos afectados, particularmente en los de los Parques Rurales, y más claramente en aquellos localizados por encima de los 1.000 m s.n.m. Este mismo fenómeno se detecta en la práctica totalidad de las entidades de población situadas en el interior de la RBGC. En las últimas décadas, desde 1950 hasta la actualidad, la población en los espacios protegidos de la isla ha sufrido un decrecimiento próximo al 76%, cifra que alcanza, respecto a la población de la RBGC, el 66%. Estas referencias nos sirven para llamar la atención de un aspecto capital en el futuro de los espacios protegidos, ya que la conservación y salvaguarda del patrimonio natural y cultural en ellos depositados está en gran medida condicionada -al menos en tres cuartas parte de los territorios referidos- por la implicación de la población local, en la que encontramos, cada vez en menor número, a los descendientes de los creadores de esos paisajes antropizados. En nuestra opinión la mejora y optimización en la planificación y gestión de estos espacios naturales necesita indefectiblemente de la participación de la población local.

Autor: Carlos García García
Fotografías: Orlando Torres Sánchez

1 Decreto de 22 de enero de 1954, de creación del Parque Nacional PN del Teide y del Decreto de 6 de Octubre de 1954, de creación del Parque Nacional de Taburiente, respectivamente.

2 En esta colaboración nos ceñimos a analizar los espacios protegidos de índole terrestre.

3 En 1970 la International Union for Conservation of Nature, en colaboración con el Cabildo de Gran Canaria y la Asociación para la Defensa de la Naturaleza, elaboró un “Inventario de los Recursos Naturales Renovables de la Provincia de Las Palmas” [I.U.C.N/W.W.F, Project Nr 817 (37-2)] en el que se incluye un listado de los espacios a proteger en Gran Canaria, llegando a proponer un Parque Nacional (en Pilancones), varias Reservas Naturales, Parques Insulares, etc. Por otra parte, en 1987, el propio Cabildo grancanario elaboró el Plan Especial de Protección de los Espacios Naturales de Gran Canaria, que no se llegó a tramitar, pero donde encontramos los antecedentes más coherentes de las propuestas de espacios a proteger, de tal forma que casi todos los eenn ahí apuntados forman hoy parte de los así declarados en Gran Canaria.

4 Ley 12/1987 de 19 de Junio de declaración de Espacios Naturales de Canarias.

5 Ley 12/1994 de 19 de Diciembre de 1994

6 También se incorporan a la a la Red Canaria de Espacios Naturales Protegido los Parques Nacionales de Canarias sin perjuicio de las competencias del Estado.

7 Decreto Legislativo 1/2000, de 8 de Mayo, por el que se aprueba el Texto Refundido de las leyes de ordenación del territorio de Canarias y de espacios naturales de Canarias

8 Directiva 79/409/CEE del Consejo, de 2 de Abril, relativa a la conservación de las aves silvestres (Directiva Aves)

9 DECRETO 174/2009, de 29 de diciembre, por el que se declaran Zonas Especiales de Conservación integrantes de la Red Natura 2000 en Canarias y medidas para el mantenimiento en un estado de conservación favorable de estos espacios naturales.

10 “1. Tendrán la consideración de áreas protegidas por instrumentos internacionales todos aquellos espacios naturales que sean formalmente designados de conformidad con lo dispuesto en los Convenios y Acuerdos internacionales de los que sea parte España y, en particular, los siguientes: (…) f) Las Reservas de la Biosfera, declaradas por la UNESCO. (Ley 4/2007, Artículo 49.)”

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RISCO BLANCO. San Bartolomé de Tirajana
Reserva Natural Especial de los Tilos Moya
Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas
Parque Rural del Nublo
Monumento Natural de Bandama
Paisaje Protegido de las Cumbres
Mapa de Espacios Naturales Protegidos de Gran Canaria


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