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Vías pecuarias de Gran Canaria. Los caminos para todos.
Patrimonio Etnográfico

Los caminos, en gran medida definidores del uso del territorio, y los caminantes, que dan forma a gran parte de los caminos, se dan la mano en la red de vías pecuarias, red que recogiendo las rutas o itinerarios por donde discurre -o ha venido discurriendo tradicionalmente- el tránsito ganadero, une camino y caminante en una sola identidad.

La forma en escudo de la isla de Gran Canaria, surcada de forma radial por barrancos e interfluvios (y lomos) establece física y territorialmente la disposición mayoritaria de los caminos. Y por ellos transita el movimiento ganadero, permanente, de costa a cumbre, de cumbre a costa, siempre tras el mejor pasto de cada momento, también marcado por la gestación de los animales. Un movimiento quizás hoy sorprendente;… vacas, ovejas, cabras…, animales que guiados por sus pastores y acompañados de burros, mulas y caballos pisaron una y otra vez los caminos de Gran Canaria, dándoles con total seguridad la forma que hoy mantienen.

Aquellos caminos, hoy mayormente surcados por senderistas, utilizados por vehículos agrícolas o convertidos en carreteras vecinales y generales, comparten una constante casi desde el momento mismo de su definición: el paso del ganado. Así, es el ganado el usuario constante, el más fiel, de nuestros caminos; junto a los pastores que los acompañan. El ganado es quien desde hace cientos de años ha hendido el territorio y ha marcado los caminos que hoy, algunos con las funciones transformadas, recibimos.

Y la necesidad de hacer más visibles las vías pecuarias nos lo vienen a recordar. En ellas, como en tantas otras cosas de los pastores, prima el tránsito ganadero, por derecho propio, pero es su multifuncionalidad la que la sociedad utiliza y percibe. Una multifuncionalidad que antaño era cotidiana, pues también discurría por esta red, como hemos visto radial y casi siempre única, el tránsito comercial y social de Gran Canaria, por estos mismos caminos, dando continuidad en algunos casos a los asentamientos de la época aborigen y dando forma a las poblaciones de los nuevos colonos.

Actualmente todas cumplen otras funciones además del tránsito ganadero, pudiéndose hablar del uso pecuario de los caminos tradicionales, siendo difícil, si no imposible, determinar cuál de los usos fue el inicial. Hoy, entre sus nuevas funciones está su potencial estratégico formando parte del desarrollo del espacio y la economía rural actual.

Trescientos cincuenta y cuatro son los kilómetros recogidos en el Plan de recuperación y ordenación de las Vías Pecuarias de Gran Canaria, elaborado por AIDER Gran Canaria en colaboración con el Cabildo de Gran Canaria. La información proviene de 30 pastores, usuarios actuales o recientes de las mismas. Y el elemento definidor, "la mudá", como ellos llaman al traslado temporal de ganado y pastor hacia el nuevo pastizal. La necesidad de pastos, normalmente estables en los años buenos, varía en los años malos. Y la necesidad de “mudarse” aumenta, por lo que algunas de las vías pecuarias son utilizadas de forma ocasional, aunque en situación de mayor necesidad.

Discurren de forma general desde y hacia la Cumbre Central de la isla y se distribuyen utilizando el borde de la Caldera de Tejeda, y en algunos casos descendiendo hacia los pastos de su interior.

El flujo mayoritario se desarrolla desde el Norte. El ganado ovino, trashumante casi por definición, va avanzando hacia la Montaña del Lance (Los Llanos de Lucena) desde donde, como si de un solo ser vivo se tratara, aborda la subida de la Caldera de los Pinos de Galdar y por Fuente Fría comienza a distribuirse utilizando el borde de la Caldera, hasta la Degollada de la Cumbre.

Desde el Sureste, también hacia la Cumbre, se movilizan algunos ganados mixtos de cabra y oveja, en un número cada vez menor, pues el movimiento se ha ido desplazando hacia los invernaderos de tomates, que proveen alimento mucho más cercano a los nuevos corrales. Es en esta zona en la que se han identificado la mayor parte de las vías que han dejado de utilizarse desde los años 60-70 del pasado siglo.

A continuación listamos las vías, ordenadas según el número de pastores que las utilizan y con el identificador que le fue asignado en trabajo, con el que las recogemos en el mapa adjunto.

Orden Identificador

1 00 - Montaña del Lance-Degollada de la Cumbre. Corredor Norte-Cumbre
2 03 - Cruz de Tejeda-El Espinillo
3 13 - El Gallego-Tres Palmas-Paredones-Lomo Gordo-Montaña del Lance
4 16 - San Isidro-Lomo Almagra-Montaña del Lance, que incluye la variante de Lomo Almagra a Los Nogales
5 15 - Solapones-Bascamao-Caideros
6 06 - Cruce de San José del Álamo- Montaña de Constantino
7 18 - Fuente Fría-Las Arbejas-Coruña
8 11 - Degollada de la Cumbre-Ayacata (Corral de Meca)
9 17 - Vuelta de Sardina-Colmenar de Arriba-El Gamonal, con variante Colmenar de arriba el Goro
10 01 - Pavón-Tirma-La Aldea, en la que recogemos la variante hasta Cueva Nueva

Utilizadas por un solo pastor:

11 05 - Tejeda-Majada Alta, que en un tramo se recorre por dos vías diferentes. Incluimos aquí una variante hasta El Toscón
12 09 - Ojos de Garza-El Rayón
13 10 - Degollada de la Cumbre-La Culata-Cruz de Timagada
14 12 - El Roque-Cueva blanca-Altos de La Breña
15 14 - Lomo de la Vega-Camaretas-Cruz Grande-El Sequero
16 19 - Vuelta de Sardina-Barranco Alonso
17 21 - Cruce junto a la Mesa de los Cuervos (carretera (GC-130 con GC-134))-Cruz del Llano-Degollada Becerra

Sin uso desde la década de los 90

18 04 - Altabacales-Degollada de las Palomas

Sin uso desde los años 60-70

19 02 - Llanos del Polvo-Guriete-Los Guaniles-Llanos de la Pez, en la que recogemos la variante Guriete-Las Lagunas
20 07 - Guayadeque-Rispa-Montaña de los Espejitos
21 08 - Cruz Grande-Lomo de Pedro Afonso
22 20 - Tramos camino de la Madera y del Conde
23 22 - Cruz Grande-Cumbrecilla de Amurga
24 23 - Acusa-Veneguera

Por otra parte, si atendemos al tipo de firme actual de las vías, nos encontramos que los tramos asfaltados, carreteras y caminos vecinales, suponen, por una parte, algo más de un tercio de las vías, y los tramos convertidos en pistas de tierras suponen algo menos de otro tercio.

Y es esta convivencia con el usuario del tramo asfaltado la que genera el mayor número de incidencias, pues nuestro modelo actual con un uso rápido motorizado de los caminos contrasta con el continuo pero pausado discurrir del ganado.

Esa multifuncionalidad de la vía se ve en estas situaciones afectada por el uso actual, mayoritario. Aquí sería necesario el establecimiento de medidas para garantizar la normalidad del tránsito ganadero, siendo en esos momentos la excepción el tránsito de los vehículos.

Pero ¿cuál es el marco general actual en el que se desarrollan y gestionan las vías pecuarias?

A través de la Ley orgánica 3/1995 de 23 de marzo, son definidas como las "rutas o itinerarios por donde discurre o ha venido discurriendo tradicionalmente el tránsito ganadero (sin perjuicio de otros usos compatibles y complementarios)", y les atribuye el carácter dominio público de las Comunidades Autónomas, de modo, que se trata de bienes inalienables (cuyo dominio no se puede transmitir), imprescriptibles (cuyo dominio no prescribe, no se extingue) e inembargables (que no pueden ser retenidos o secuestrados). En el caso de Canarias no existe, de momento, normativa autonómica que sirva de marco regional para el ejercicio de las funciones que, en esta materia, han sido transferidas a los Cabildos Insulares en virtud del Decreto territorial 111/2002, de 9 de agosto.

En su exposición de motivos, la Ley reconoce la multifuncionalidad de estas vías al margen del servicio que prestan al sector ganadero, y la asigna a tres ámbitos fundamentales:

  • Esfera productiva: aprovechamiento de recursos pastables infrautilizados, y contribución a la preservación de razas autóctonas, estrechamente vinculadas a los sistemas de producción extensivos que hacen uso de las vías.

  • Esfera ambiental: reconoce este papel de las vías, como corredores ecológicos o la lucha contra incendios, entre otros.

  • Esfera social: constituyen instrumentos privilegiados para favorecer el contacto del hombre con la naturaleza, y para la ordenación del entorno ambiental.

Desde esta triple perspectiva las vías pecuarias se incorporan al desarrollo rural con un papel estratégico, gracias a su potencial para la valorización del patrimonio rural, natural y agrario de aquellas comarcas por las que discurren, fundamentado en la concurrencia de valores y usos que pueden ser preservados, potenciados y compatibilizados bajo el auspicio de una gestión integral, coherente y efectiva.

Las longitudes y anchos de vías son determinantes en el marco de la Ley estatal, y al valorar esta situación desde la visión de “los caminos del ganado” en Gran Canaria, es imposible aplicar de forma directa los parámetros que se establecen en cuanto a los anchos y distancias de los trazados, debiendo reconocerse que es el propio territorio el que marca lo que debe medir el ancho de la vía y su siempre limitada longitud. Sirva como ejemplo clarificador que el ancho más estrecho de la vía reconocido por la Ley, 6 metros, es superior al ancho mayor que podemos encontrar en las vías de Gran Canaria, salvo en dos pequeños tramos en los que los supera en unos pocos metros.

Continuando en la esfera local, por las Vías Pecuarias de Gran Canaria desarrolla parte de su actividad económica un sector que produce algunos de los mejores quesos del mundo. El transito del ganado forma parte de la “producción”, en sí mismo y se convierte en un factor fundamental de la misma al posibilitar el aprovechamiento de los recursos pastables locales, confiriendo a la alimentación animal una base territorial que será el fundamento de la singularidad y calidad de la producción lechera.

Participar en el mantenimiento de los cortafuegos, de zonas adehesadas, o que presenten discontinuidad de combustible, mejorar las condiciones de los nutrientes del suelo de determinadas zonas con las majadas móviles, son solo algunas de las posibilidades asociadas al ganado trashumante. La propia vía puede convertirse en un corredor arbolado…

Finamente indicar que podemos -y debemos- profundizar en la necesaria participación y en la gestión compartida del territorio de los ganados, trashumantes o no. E igualmente en la de los otros usos compatibles que por estas vías se pueden realizar, aumentando los activos del mundo rural.

Autor: Alejandro Melián Quintana
Fotografías: Alejandro Melián Quintana / Yuri Millares

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