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Núcleos de población en el medio rural. Gran Canaria
Núcleo rural

En la actualidad, la población de Gran Canaria se localiza de forma abrumadora en la zona baja de la isla, por debajo de la cota 300 metros sobre el nivel del mar (m s. n. m.); aquí reside más del 90% de la población insular. En este espacio “costero” se encuentran los núcleos urbanos, las grandes infraestructuras portuarias y aeroportuarias, los terrenos (ya muy reducidos) que ha venido ocupando la “agroindustria canaria” (plátanos, tomates, flores, …), nuevas zonas “industriales” y de servicios, así como los núcleos turísticos.

Desde mediados del pasado siglo se observan varios hechos demográficos1 significativos, con gran incidencia en los núcleos de población, que hemos de subrayar:

  1. Explosión demográfica en las décadas de los sesenta y setenta con tasas superiores al 2%, “similar a lo que ocurre en el tercer mundo” (sic)2
  2. Aumento pujante de la población en la capital y del porcentaje de concentración de la población insular en ella.
  3. Concentración de la población en los núcleos situados por debajo de la cota 300 m y, particularmente, en las capitales municipales.
  4. Disminución del volumen demográfico en varios municipios del interior.

VILLA DE MOYA. MoyaJunto a todo ello debemos resaltar la extraordinaria pérdida de efectivos en los núcleos rurales. En efecto, factores de diversa índole, fundamentalmente socioeconómicos, han confluido para que en el último medio siglo se haya producido una importante pérdida de recursos demográficos en todo el ámbito rural insular3, no sólo en los municipios del interior, sino también en la mayor parte de las entidades de población de aquellos que cruzan la isla de mar a cumbre, y que se localizan por encima de la cota 300 m s. n. m., detectándose que los distintos núcleos ven decrecer progresivamente sus efectivos en función de su altitud y, en general se constata una pérdida de población según se asciende hacia la Cumbre. Ciertamente, si observamos la “población rural” de la isla, globalmente, comprobamos que existe una merma demográfica muy débil, 0,96%, pero si nos ceñimos a los núcleos de población situados por encima de los 600 m s. n. m., entre los que se incluyen varias capitales de municipios, encontramos que respecto a 1950 la población ha descendido en más de 20 puntos.

Fataga

De hecho, si observamos la evolución de la población comprendida en la franja que va de la cota 300 a la 600 m s. n. m., comprobamos que no se produce pérdida de población, verificándose un incremento absoluto de 134,69%. Lo contrario ocurre en las franjas comprendidas entre los 600 y 1.000, y la que supera esta cota, que pierden población: la primera una tercera parte (33,14 %) y la segunda algo más de la mitad (51,96 %). En cualquier caso, toda la población que podemos considerar de ámbito rural, la localizada por encima de la cota 300 m s. n. m., supone, en la actualidad, el 9,51% del total de la población de la isla, 1 de cada 10 habitantes, mientras que en 1950, la proporción estimada para la población situada entre la cota 300 y la cumbre, era 1 de cada 4 (25,26%).

Observados grosso modo, estos datos nos indican la repercusión del éxodo rural en el paisaje insular, profundamente antropizado, en el que cotidianamente, desde tiempo inmemorial, interactúan los pobladores. En esta primera parte del artículo nos centraremos en conocer cuánto representa la población rural en el contexto insular y en analizar cuál ha sido su evolución desde mediados del S. XX hasta la actualidad.

En la franja comprendida entre los 300 y 600 m s. n. m., localizamos 105 entidades de población que aportan el 66,86%, dos terceras partes, de toda la población rural de la Isla. Evidentemente, los núcleos no tienen una distribución homogénea y se puede verificar que cerca del 90% de la población comprendida entre estas dos cotas se localiza en el cuadrante NNE, donde encontramos 58 núcleos de población, contabilizando entre estos 5 capitales de municipios (Moya, Firgas, Teror, Santa Brígida y Valsequillo) que, por si solas reúnen cerca de una tercera parte del total de población (28,67%) comprendida en este espacio. También se sitúan entre los 300 y 600 m s. n. m., en el ESE, 16 entidades y las capitales de los municipios de Ingenio y Santa Lucía, la suma de cuyos efectivos alcanza, aproximadamente, una cuarta parte de la población aquí ubicada (26,06%). 

De estos datos se puede colegir que existe una alta concentración de la población en las cabeceras municipales, pues uno de cada dos habitantes de la zona, el 54,73%, reside en estos lugares. Asimismo, se puede comprobar que el monto global de la suma de estas poblaciones se ha incrementado respecto a la cifra que se alcanzaba en 1950 -relativa a la proporción que entonces adquiría-, en cerca de 15 puntos, pasando de un 40,36 a un 54,73%, como se ha apuntado. Asimismo, hemos de anotar que tampoco los índices de concentración de la población municipal en sus capitales son homogéneos, aunque tienen como característica común que son los núcleos más poblados de toda la franja, con la excepción de Santa Lucía de Tirajana.

Respecto al resto de entidades que se encuentran en la zona, hemos de indicar que en torno al 75% ha visto decrecer su población en los últimos 60 años. Únicamente 26 núcleos de los 105 contabilizados, han visto como su población se ha incrementado, siempre en niveles inferiores a la evolución positiva que la isla ha conocido en el período reseñado (un 1,35 frente a un 2,56). Solamente hay unos pocos casos en los que encontramos un crecimiento similar o superior al que ha definido la evolución demográfica de la isla en el período citado, como por ejemplo en el caso de la capital de Valsequillo, con una tasa de crecimiento absoluto del 3,07, o en San José de Las Vegas y en la Villa, con tasas de 3,53 y 2,71, ambas en el término municipal de Santa Brígida. No obstante, salvo estas excepciones, el crecimiento de esos 26 núcleos ha sido muy moderado, detectándose que algo más de la mitad de estos ha tenido un crecimiento superior al 1,5 (pero inferior al 2,56, referente del crecimiento insular).

Por otra parte, también de forma general, han aumentando su población los núcleos de más de 1.000 habitantes, de los que contabilizamos hasta una decena, en la que se incluyen las capitales de municipios citados –con la excepción de Santa Lucía, que solo tiene 615 habitantes-, que logran aglutinar el 61% de toda la población ubicada en esta franja. No obstante, dos de estos núcleos con población superior a 1.000 habitantes, la capital de Moya y La Atalaya de Santa Brígida, han perdido población respecto a la fecha base con tasas negativas del -0,47 y del -0,8, respectivamente.

Por otra parte, encontramos que entre los 39 núcleos que tienen menos de 100 habitantes, solo 2 han conocido un incremento poblacional y son otros 6, con una población entre 100 y 500 habitantes, los que han conocido una progresión ascendente. En estos casos, al igual que en los núcleos con cohorte entre 500 y 1.000 habitantes las tasas de crecimiento son siempre inferiores al índice 2,56 salvo contadas excepciones, con tasas que tampoco llegan a esa cifra, aunque se le aproximan, como en El Horno de Teja, en Mogán, (2,45). Esta tendencia regresiva es también patente en las zonas del Noroeste y del Sur- Suroeste insular, en las que las tasas de crecimiento son negativas, del -0,67 y -0,77, respectivamente.

Todos estos datos confirman la despoblación vs. concentración en la franja de las “medianías” de la isla. Es patente la concentración de población en el cuadrante NNE y también en el E, donde destaca de forma singular la capital de Ingenio (310 m s. n. m.), importante localidad, que con 13.439 habitantes es el núcleo situado entre los 300 y los 600 que cuenta con más población.

Por otra parte, en la franja que hemos clasificado entre los 600 y los 1.000 metros se localizan 70 núcleos de población, entre los que encontramos 3 capitales de municipios (Valleseco, La Vega de San Mateo y Tunte). Aquí, también, siguiendo la distribución histórica, encontramos una mayor concentración de núcleos, ergo de población, en el barlovento insular, siendo también más evidente la aglomeración en el cuadrante NNE. Así, haciendo un recorrido de poniente a naciente, encontramos que en el sector NW hay 6 núcleos de población que suponen el 6,04% de la población de esta franja, en franca recesión, con un incremento porcentual negativo para los últimos 60 años del -43,51%. En la misma tónica, pero con unas pérdidas más acusadas se encuentran los núcleos propiamente situados en orientación Norte, donde son mayoría los núcleos del término municipal de Moya (8), que han conocido una regresión del -31%, anotándose para todos estos lugares tasas que se sitúan en una horquilla entre el – 11,96, la más baja, y el 52,02%, en el otro extremo-. Una tendencia similar mantienen los núcleos de Teror, que conocen un descenso poblacional del 45%. Por el contrario, las entidades localizadas en Firgas y en Santa Brígida conocen un ligero crecimiento, con tasas entre el 121 y el 151%, respectivamente. Debemos subrayar además que las entidades del municipio satauteño situadas en esta franja son núcleos con más de 1.000 habitantes, es decir con más efectivos incluso que dos de las capitales municipales insertas en esta franja altitudinal. (Pino Santo 1.499 habitantes, y Vega de Enmedio, con 1.861, por ejemplo, que cuentan con más efectivos que Valleseco capital - y Tunte).

Es en los núcleos integrados en el cuadrante NNE, los correspondientes a los términos municipales de Valleseco y a San Mateo, donde se localiza la mayor parte de la población ubicada entre los 600 y los 1.000 m s. n. m., el 40,64%, resultado de la acumulación en esta franja del 61 y el 71% del total de la población que alberga cada uno de los municipios. Al respecto, también se ha de subrayar que las cabezas de ambos municipios han conocido una evolución relativamente similar, ya que en el caso del antiguo Tinamar se ha producido una concentración de la población en la capital, pasando de albergar un 20% a un 48,25% del total de población municipal, con una tasa de crecimiento porcentual de 2,14. Sin embargo, en el total municipal La Vega ha perdido población con una tasa próxima al 10%. Por su parte, Valleseco no ha sido, en el período analizado, y como ya hemos comentado, el núcleo más poblado del municipio homónimo, lo que le descarta como un núcleo receptor de población, si bien se puede destacar, por una parte, como hecho análogo con San Mateo que también ha conocido un incremento (leve) en el total de población, con una tasa del 1%, pero sin embargo ha disminuido el porcentaje que mantenía en la distribución municipal, pasando de contener un 12,20% del total de la población municipal a un exiguo 3,68%.

Por fin, en la banda ESE encontramos, en el arco que abarca de Telde a Santa Lucía, 13 entidades que proporcionan un 5,75% de la población situada en la franja de referencia. Igualmente se mantiene la misma dinámica y el decrecimiento poblacional se cifra en un - 68,98%, una pérdida de un tercio de la población considerada, aunque no obstante encontramos algunos núcleos que conocen un cierto incremento del orden del 152,67 y del 161,39%, en Los Lomitos de Correa y La Era de Mota, ambos en Valsequillo.

En sotavento, en la banda Sur –Suroeste, encontramos 11 entidades, 9 en el Término Municipal de San Bartolomé de Tirajana, entre las que destaca Tunte, capital municipal, que ha conocido un incremento negativo del -63,28 %, y 2 núcleos en Mogán, que han conocido unos índices algo más positivos del -71,8%. En una línea negativa más acusada se presentan los núcleos localizados en el Centro Oeste insular, se corresponden con 7 localidades de Tejeda que han perdido cerca de dos tercios de su población (-37,07%), aunque debemos destacar que aquí encontramos un núcleo, Lomo de Los Santos, que ha conocido un ligero aumento del 11,54%.

Gran Canaria es la tercera isla en altura y se acerca a los 2.000 metros de altitud. Por encima de la cota de los 1.000 m, existen 36 localidades, entre las que se incluyen las capitales de dos municipios, Tejeda (1.005 m s. n. m.) y Artenara ( 1.270 m s. n. m.). Actualmente, al igual que en tiempos pasados la “cumbre” se distingue por ser la zona menos poblada de la Isla pero, al igual en el resto del interior insular, sus efectivos poblacionales se han visto progresivamente mermados desde que, a mediados del siglo pasado, alcanzara los máximos picos de población total. En efecto, la despoblación de los núcleos cumbreros no ha cejado, mostrando unas cifras inquietantes. Así, solo dos de sus entidades han visto aumentar, muy ligeramente, su población en el período señalado, uno es Artenara, cabecera municipal, y el otro La Lechuza (en La Vega de San Mateo). Hemos de señalar que, observado de forma conjunta, el saldo negativo no es homogéneo en esta zona, destacando de forma extraordinaria el decrecimiento que conocen los núcleos de la cumbre en el cuadrante NW, que alcanza tasas alarmantes del -0,15 %, debiéndose resaltar el caso de Juncalillo, una localidad que rozaba los 2.000 habitantes, en 1950, constituyéndose entonces como uno de los principales núcleos rurales del Noroeste y que en la actualidad solo tiene 212 habitantes. Igualmente, hemos de mencionar los casos de La Higuerilla, en Tejeda, o Guardaya, en Artenara , de menor dimensión al citado, que en 1950 contaban con 100 y 36 vecinos censados, respectivamente y que han conocido la absoluta desaparición de sus pobladores.

También en el SSW y en el ESE encontramos unos pocos núcleos (6 y 1), con unas tasas de crecimiento negativas, análogas a las comentadas, aunque ligeramente más altas, en torno al -0,25, para los casos del primer grupo, y del -0,27 para el único núcleo que encontramos en la banda oriental, Cazadores, en Telde. Las entidades de población meridionales de la Cumbre suponen en la actualidad casi el 6% de toda la población de la cumbre, el 1,68 , en el ámbito de Tirajana, y el 4,23 que aporta el pago teldense. Estos datos de hoy, referidos a la proporción en la participación de la cohorte cumbrera, se corresponden sustancialmente con la situación de antaño, con la salvedad de que la zona del SSW históricamente estaba más poblada.

La zona de cumbre más habitada es la situada en la vertiente de barlovento. Como un continuum de la ocupación territorial de la capital insular y de los núcleos ubicados en el cuadrante NE, el norte cumbrero acoge el 47,63% de toda la población de esta zona, aunque también cuenta con saldos negativos en las tasas de crecimiento del orden del 0,58%. Sustenta en gran medida, en la proporción citada, el hecho de que es aquí donde encontramos el único núcleo de la cumbre que cuenta en la actualidad con más de 1.000 habitantes, en Lanzarote (Valleseco). Entendemos que este es un dato importante que revela aspectos de la articulación territorial de la zona, máxime cuando ninguna de las capitales de municipios cumbreros han obtenido esa cifra, que por lo demás si la alcanzaron en el pasado reciente otros núcleos situados en el norte cumbrero, como Las Lagunetas, en San Mateo, que llegó a contar con casi 2.000 habitantes, según informa el censo de 1950.

Tejeda

Como se ha dicho, en la zona más alta encontramos las capitales municipales de Artenara y Tejeda que aglutinan en el sector centro oeste cumbrero a otros 16 núcleos de población, todos ellos con una fuerte recesión demográfica. Solamente, encontramos un saldo de crecimiento positivo, muy tenue –del orden del 1,05- en el caso del pueblo de Artenara, para el resto de núcleos el saldo es globalmente negativo, aunque ligeramente inferior (-0,63) que los referidos a los núcleos del norte cumbrero. No obstante, debemos mencionar el caso de algunos núcleos que tienen unas tasas negativas extraordinarias como en Coruña (-0,07), en Artenara; La Culata y La Plata, ambas en San Bartolomé de Tirajana, con un mismo dígito (-0,15)- , etc.

Hemos entendido como imprescindible la realización de este análisis demográfico para mostrar, a través de esta miscelánea de guarismos, algunos aspectos de la poco estudiada “implosión demográfica” que se ha producido en las últimas décadas (y que mantiene trazas de continuar) en el ámbito rural de Gran Canaria y que, sin ningún género de dudas, ha afectado al paisaje profundamente antropizado de la Isla.

Autor: Carlos García García
Fotografías: Orlando Torres Sánchez

1 Para toda la relación estadística planteada hemos utilizado como referencia los datos del Censo de 1950 (Nomenclátor de la Provincia de Las Palmas) y los datos de actualización del Padrón Municipal de 2013.

2 BURRIEL de ORUETA, E: Evolución moderna de la población de Canarias. SC de Tenerife, Ed. del Cabildo de Tenerife, 1976, p. 18

3 Como tal consideramos el territorio comprendido desde la cota 300 hasta la cima de la isla.

 

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CASCO DE SAN MATEO. Vega de San Mateo
FATAGA. San Bartolomé de Tirajana
CASCO DE TEROR. Teror
IGLESIA DE LA CANDELARIA. Ingenio
TUNTE. San Bartolomé de Tirajana
TEJEDA. Tejeda
VILLA DE MOYA. Moya


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