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Risco Caído y las Montañas Sagradas, una oportunidad para Gran Canaria
Patrimonio Troglodítico

A comienzos del presente siglo, se da a conocer el conjunto arqueológico de Risco Caído. Este descubrimiento ha contribuido a reformular muchos aspectos de la cultura de la primitiva población canaria, entre ellos el del importante valor simbólico que aquellas culturas dieron a ese espacio en la cumbre. Nos encontramos ante un conjunto de manifestaciones que evidencian la existencia de una cultura compleja, diversa y única, cuyos vestigios han llegado hasta nuestros días. Tanto la comunidad científica como la sociedad, han reconocido, a través de un consenso unánime, el potencial que tienen dichos valores, que no se circunscriben ya a Risco Caído, sino a un importante territorio de la isla, un excepcional Paisaje Cultural que aspira a convertirse en Patrimonio Mundial.

El Paisaje Cultural alberga un conjunto de manifestaciones y obras bien conservadas pertenecientes a una cultura insular que evolucionó unos mil quinientos años en aislamiento a partir de la llegada, al principio de la Era, de pueblos bereberes o amaziges de procedencia norteafricana, hasta la conquista en el siglo XV. Este conjunto patrimonial viene a representar la odisea de las antiguas culturas insulares del planeta y muestra las huellas de una formación social extremadamente singular que aspira ahora a convertirse en un nuevo paradigma de la evolución histórica y cultural de la humanidad.

El espacio propuesto se encuentra en la zona montañosa central de la isla. Se extiende a través de los municipios de Artenara, Tejeda, Gáldar y Agaete. El espacio incluye la caldera de Tejeda y una parte sustancial del Parque Natural de Tamadaba. Este amplio espacio ocupa una extensión de 174 millones de metros cuadrados (unas 180 hectáreas).

A la espectacular geología del ámbito hay que sumarle los animales y las plantas, de gran interés y singularidad, que han quedado amparados bajo diversas figuras de protección. Ahora bien, los valores culturales, sobre todo arqueológicos y etnográficos, son los que constituyen el fundamento de la propuesta para patrimonio mundial. Cabe destacar el asentamiento de Risco Caído, que está situado sobre el margen izquierdo de Barranco Hondo y cuya cueva principal, posible almogarén aborigen, puede y debe entenderse como una obra singular en la evolución de la arquitectura rupestre de la antigua población canaria y como un ingenio referencial, que aúna la cosmología aborigen y la simbología sagrada.

Lo más relevante de esta cueva son sus connotaciones astronó­mica, ceremonial, arquitectónica y simbólica, que configuran un espacio excepcional por el relato que hace la luz del sol o la luna en su interior. Pensamos que esta cueva, junto a la cueva siete y la Cueva de la Paja (ambas con triángulos púbicos y cazoletas) formaron parte de uno de los más importantes espacios sagrados de montaña de los antiguos ca­narios.

Las cuevas de Risco Caído se ubican dentro de Barranco Hondo, la antigua comarca aborigen de Artevirgo, que constituye uno de los mayores asenta­mientos trogloditas de la isla. La huella de la presencia humana es absolutamente perceptible desde su cabecera, en la Montaña de Los Moriscos, y a lo largo de todo su cauce. Cuevas vivien­da, estaques, alpendres y bancales artificiales para el cultivo de cereales, hortalizas y algunos frutales confor­man el paisaje dominante.

 

En los acantilados que se despliegan al pie de la montaña de Artenara, encontramos una serie de santuarios que se asoman al Roque Bentayga. En este conjunto ceremonial, denominado Risco Chapí, sobresale, además de las Cuevas de Caballero, la Cueva de los Candiles, donde se registran al menos 345 grabados de triángulos púbicos relacionados con los ritos de fertilidad. Se conservan tradiciones que vinculan esta cueva con prácticas de brujería y con la aparición de luces nocturnas.

En la parte central del Paisaje Cultural, destaca el Roque Bentayga, que fue utilizado como fortaleza inexpugnable hasta su asedio por las tropas castellanas a finales del siglo XV. Constituye un amplio poblado de extraordinaria riqueza en el que se distinguen murallas, cuevas con manifestaciones rupestres, inscripciones líbico-bereberes y el almogarén del Bentayga, uno de los epicentros de la cosmogonía aborigen. El diseño y emplazamiento del almogarén proporciona un asombroso alineamiento natural con el Roque Nublo y se construye como marcador equinoccial. En este mismo complejo, cabe destacar las Cuevas del Rey, hábitat troglodita hasta la actualidad con importantes graneros inaccesibles y cuevas con pinturas.

La Mesa de Acusa constituye un monumento geológico en torno al cual se despliegan innumerables cuevas de habitación, algunas pintadas, graneros, lugares de culto y necrópolis. Se trata de un hábitat indígena que ha pervivido hasta nuestros tiempos. En este enclave se vienen desarrollando investigaciones arqueológicas que han dado resultados sorprendentes: la presencia de semillas de cebada que han podido identificarse como las que en la actualidad sigue utilizando la población de la zona y la localización de una cueva de enterramiento casi inaccesible junto a un granero artificial, que ha aportado un conjunto de evidencias del intenso aprovechamiento del bosque por la primitiva población canaria.

La antigua población de Gran Canaria fue la única del archipiélago que fabricó asentamientos trogloditas complejos, colgados de riscos y farallones. Iniciaron un modelo de habitación que sigue vivo y convirtieron la casa-cueva en un símbolo de orgullo e identidad para los habitantes de este espacio. La continuidad de este tipo de hábitat ha llamado la atención de numerosos viajeros, artistas e investigadores. A ello se suma la pervivencia de tradiciones y usos ancestrales como la trashumancia, el cultivo en bancales, el aprovechamiento de especies vegetales endémicas, el trabajo de la loza a mano o el manejo del agua. A lo largo de los siglos, se ha generado en este espacio un legado riquísimo que aún subsiste y que nos muestra una sorprendente capacidad de adaptación sostenible al medio y sus recursos.

En este Paisaje Cultural, la antigua población de Gran Canaria fue capaz de crear su propia visión de las montañas sagradas: uniendo el cielo y la tierra al integrar el celaje en la cosmología. Los estudios que venimos llevando a cabo en los primeros documentos después de la conquista atestiguan la pervivencia de varios topónimos con el término almogarén (santuario) en esta zona.

A lo largo del proceso de nominación para Patrimonio Mundial, se ha puesto en marcha un amplio y ambicioso proceso participativo que ha logrado involucrar a todas las partes interesadas de la comunidad local: ciudadanos, asociaciones, propietarios de tierras, asociaciones, empresas, ONG y sociedad civil en general. Este proceso (apoyado e impulsado por la Consejería de Igualdad y Participación Ciudadana del Cabildo) es esencial para el mantenimiento, continuidad y enriquecimiento del bien y del ambicioso proyecto intersectorial que ha impulsado el Cabildo. Una parte sustancial de las propuestas, medidas y actuaciones que conforman la gestión del Paisaje Cultural surgen precisamente de este proceso; en particular, los aspectos relacionados con la sostenibilidad, el turismo responsable y las economías locales.

Vinculado a ese proceso, se han llevado a cabo experiencias de investigación participativa en ámbitos como la etnoastronomía, la etnobotánica y sus aplicaciones, las pervivencias en el mundo de las creencias y la recuperación toponímica mediante entrevistas con personas ancianas del lugar.

En relación a los propietarios de la tierra, dada la gran cantidad de pequeñas propiedades (entre ellas, el hábitat en cuevas y el proceso de abandono de dichos bienes), se ha establecido una estrategia específica. Las personas que han vendido propiedades tienen una consideración especial en tanto han mantenido una herencia ancestral muchas veces a través de lazos familiares.

Con el fin de evitar la duplicidad de esfuerzos y por coherencia territorial y de objetivos, el sistema de participación y, en el futuro, el de gestión, se desarrollará en sintonía con la Reserva de Biosfera. Para el buen desarrollo de este proyecto, se vienen celebrando reuniones periódicas, no solo con su personal técnico, sino con agentes involucrados en el desarrollo local, representantes de los ayuntamientos, con una implicación directa de los alcaldes y la sociedad civil.

 

Los valores que atesora este espacio ya de por sí eran muy atractivos para el turismo de la isla, sobre todo por su espectacularidad paisajística. La posible declaración como patrimonio mundial ha generado una importante demanda de visitas al Paisaje Cultural, que se incrementarán si finalmente ocurre. Hay que tener en cuenta que Gran Canaria es una pequeña isla que acoge a más de tres millones de turistas al año, por lo que se debe establecer muy bien qué tipo de turismo se quiere para esta zona.

El turismo puede contribuir a generar recursos que refuercen la protección y dinamización de los valores culturales de ese espacio y evitar el abandono poblacional de la zona, con la potenciación de actividades tradicionales con nuevos criterios o de nuevos usos. Ahora bien, el proyecto de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña ha abierto una importante reflexión en la isla, y sobre todo en la zona, sobre los peligros que puede tener una gestión inadecuada del turismo. Al calor de este debate, ha surgido un amplio movimiento ciudadano implicado activamente en experimentar un nuevo modelo de desarrollo sostenible, alejado de la masificación e implementando nuevas oportunidades para un turismo alternativo, rentable, de escala más limitada y respetuoso con los valores culturales autóctonos.

La coordinación entre todas las partes implicadas resulta esencial para el desarrollo y la realización del documento rector del Paisaje Cultural, el Plan Integrado de Gestión. Esta coordinación se garantiza y articula a través de la Comisión de Seguimiento que, bajo la presidencia del Cabildo de Gran Canaria, integra a los representantes de diversas consejerías del Cabildo con competencias en el Paisaje Cultural. Cabe destacar también la constitución de la Comisión Científica, que aporta la visión de los expertos a la hora de formular las actuaciones y prioridades en materia de protección, conservación e investigación.

Para el organigrama de gestión y gobernanza del bien propuesto, se viene trabajando en una figura específica de gestión, un Instituto, en la que participen no solo las distintas instituciones, sino asociaciones tan importantes para la zona como AIDER, los grupos de empresas locales, representantes de la población local y un comité científico de expertos. La gestión del área debe ser un proceso continuo en el que se deben considerar permanentemente los cambios que se producen y garantizar que los valores y atributos permanezcan intactos a largo plazo. Por lo tanto, el Plan Integrado del proyecto, como hilo conductor del mismo, se actualizará de forma permanente.

 

La creación del Centro de Gestión prevista a medio plazo en el seno del bien propuesto permitirá incrementar el nivel de coordinación entre todas las parte implicadas. En breve se pondrá en marcha un espacio piloto como centro de información del Paisaje Cultural en el pueblo de Tejeda. Este, unido a los dos centros de interpretación del bien en Bentayga y sobre todo el de Artenara, completará en breve la infraestructura básica de información, interpretación y difusión del Paisaje Cultural.

Estos hechos en sí mismos sitúan a la isla de Gran Canaria en los principales foros culturales y académicos del planeta y representan un reto social importante. Llegar aquí no ha sido fácil. Han sido siete intensos años de trabajo que han tenido que sortear múltiples dificultades y contar con unos medios que, si bien han dado los resultados hasta ahora conseguidos, requieren una clara mejora y ampliación.

Consideramos que los valores que alberga el espacio pueden ser el motor principal que impulse la diversificación económica sostenible de este territorio rural, la mejor capacitación y formación de la población local y la generación de nuevos nichos de empleo. Dado el tamaño y la homogeneidad territorial de las cumbres de Gran Canaria, que permite la rápida difusión de la información y la participación de la comunidad local, se estima que el proyecto puede convertirse en un modelo ejemplar de gestión integrada del patrimonio y el territorio. No en vano, ya es en un referente de identidad y de expectativas de futuro para la población local y la isla de Gran Canaria.

José de León Hernández. Director del Expediente Paisaje Cultural Risco Caído y los espacios sagrados de montaña de Gran Canaria.

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