Se le informa que esta Web utiliza Cookies propias y de terceros, que permiten ofrecer nuestros servicios y mejora de navegación. Si continúa navegando, entendemos que da su consentimiento y acepta el uso que hacemos de las cookies. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies.

Aceptar

Singularidades de la flora de Gran Canaria y su relación con la de otras islas. Algunas estadísticas
Flora

Las islas Canarias comparten una serie de elementos florísticos y formaciones vegetales que las hace singulares respecto a otras floras y regiones biogeográficas (Rivas Martínez S., 2009), pues presentan unos niveles de biodiversidad vegetal y endemicidad que las convierte en un importante punto caliente o hotspot de biodiversidad.

De las aproximadamente 2 090[1] especies citadas en la Lista de especies silvestres de Canarias (Arechavaleta et al., 2010), en adelante Lista de especies, el número de especies nativas se mueve en una horquilla que va de 755 a 1 390, según se esté más o menos seguro de su estatus de especie nativa. De estas últimas, unas 540 son endemismos canarios, lo que supone un porcentaje de especies endémicas respecto a la flora nativa de entre el 40 y el 70 % . De las especies exclusivas de Canarias, unas 310 especies son endemismos insulares, es decir, que son exclusivos de una isla, lo que representa un 57 %  del total de endemismos canarios. Si incluimos las subespecies, estaríamos hablando de 390 taxones endémicos de una sola isla respecto a 650 taxones endémicos de Canarias, lo que supone un 60 %  del total. Estos endemismos insulares se agrupan en unos 70 géneros. Un porcentaje importante de las especies exclusivas de una isla forma parte de géneros más o menos bien representados en las distintas islas. Así, unos 215 endemismos insulares se agrupan en unos 20 géneros, que cuentan con al menos 5 de estos endemismos. Las restantes especies exclusivas de una isla (unas 95) quedan incluidas en otros 50 géneros.

En cuanto a los géneros endémicos de Canarias, actualmente hay 12 reconocidos[2] (Dicheranthus, Gesnouinia, Dendriopoterium, Rutheopsis, Todaroa, Parolinia, Pleiomeris, Ixanthus, Allagopappus, Bethencourtia, Gonospermum y Vieraea) de los cuales 7 son monotípicos (formados por una sola especie). Tanto Dendriopoterium como Vieraea son géneros endémicos de una sola isla, en concreto de Gran Canaria y Tenerife respectivamente. Por otro lado, Rutheopsis y Dicheranthus aparecen, cada uno de ellos, en dos islas: la primera en Lanzarote y Fuerteventura y la segunda en La Gomera y Tenerife. Dentro de estos géneros, se engloban un total de 27 especies, de las cuales 15 se encuentran en Gran Canaria. De los 23 géneros propuestos inicialmente como endémicos de Canarias en el Listado antes mencionado (Arechavaleta et al., 2010), se ha detectado que, de acuerdo con recientes estudios filogenéticos con datos moleculares, once de ellos tienen una distribución más amplia o han sido englobados dentro de géneros no endémicos (THE PLANT LIST y EURO+MED).

Cada isla, sobre todo las más antiguas y con más variedad de hábitats, presenta una serie de especies endémicas singulares, compartidas a lo sumo con una o dos islas más. Este es el caso, por citar alguno, de Malva phoenicea, de Tenerife, o Limonium dendroides, de La Gomera, que son especies basales en sus géneros, es decir, los últimos representantes de linajes antiguos (Escobar García, P. et al., 2009 y Lledó, M. D. et al., 2005), de Vieraea laevigata, género endémico de Tenerife, o de Euphorbia handiensis, relacionada con la flora del norte de África.

Tras esta breve introducción sobre la composición de la flora canaria, abordamos ahora la descripción de algunas singularidades de la flora de Gran Canaria. Con una edad geológica de unos 14,5 millones de años, se considera una isla relativamente antigua, solo superada por Lanzarote y Fuerteventura. Además, es la tercera isla en orden descendente, tanto en altitud como en extensión. (Morales Matos, G., 2001)

En cuanto a su vegetación potencial, nos encontramos con comunidades del piso basal, los bosques termófilos, el monteverde y el pinar, además de comunidades azonales como los palmerales, los bosquetes de tarajales y las saucedas.

Las comunidades costeras del este de la isla pasan por ser las más ricas en elementos endémicos del archipiélago. En ellas se pueden encontrar poblaciones de taxones como la yerbamuda de Jinámar (Lotus kunkelii) y la mata parda (L. arinagensis), exclusivas de Gran Canaria, el chaparro (Convolvulus caput-medusae), especie endémica compartida con Fuerteventura, y la piña de mar (Atractylis preauxiana), que crece también en la costa este de Tenerife.

Figura 1: Piña de mar (Atractylis preauxiana), especie endémica de Gran Canaria y Tenerife.

Los tabaibales grancanarios están dominados por tabaibas dulces y amargas (Euphorbia balsamifera y E. regis-jubae), destaca también la abundancia de toldas (E. aphylla) en el norte y oeste de la isla, especie también presente en Tenerife y La Gomera, donde ocupa extensiones más modestas. También son abundantes los cardonales (Euphorbia canariensis) (Cabello, J.; Morata D.; Otto, R.; Fernández Palacios, J. M.; 2009).

Las comunidades termófilas de la isla se encuentran tan alteradas que no es posible saber si en Gran Canaria existieron auténticos sabinares o las sabinas formaban parte de acebuchales, hoy en día desaparecidos. Los almacigares también redujeron fuertemente su extensión y actualmente podemos encontrarlos en algunos barrancos del oeste de la isla. Mejor suerte tuvieron los acebuchales-lentiscales en el noreste de la isla. En el estrato arbustivo, destaca también la escasez del jazmín canario (Jasminum odoratissimum) y la mosquera (Globularia salicina), especies muy abundantes en estas comunidades en otras islas (Fernández Palacios, J. M. et al., eds. 2008).

Las comunidades del monteverde presentes en Gran Canaria también se encuentran muy degradadas y han desaparecido de la mayor parte de su área potencial. Estas formaciones tienen un estrato arbóreo algo más pobre del que podemos encontrar en La Gomera y Tenerife, faltando especies como el tejo (Erica platycodon), el naranjo salvaje (Ilex perado) o la tabaiba de monte (Euphorbia mellifera). En el estrato arbustivo, destaca la presencia de endemismos grancanarios como la cresta de gallo (Digitalis chalcantha) o la salvia amarilla (Sideritis discolor), especies muy escasas y que diferencian el monteverde grancanario del de las islas más occidentales.

Los pinares grancanarios cuentan en su estrato arbustivo y en comunidades rupícolas asociadas con elementos diferenciales como la cresta de gallo (Digitalis isabelliana), dos especies de mosquera endémicas (Globularia ascanii y G. sarcophylla), varias especies de jarillas o turmeros (Helianthemum tholiforme, H. bystropogophyllum y H. inaguae), la magarza plateada (Gonospermum ptarmiciflorum), dos especies de jarones (Cistus ocreatus y C. horrens) o Bencomia brachystachya, por citar los más notables.

La importante red de barrancos de la isla, la más desarrollada del archipiélago, permitió que en sus fondos se instalaran grandes palmerales y saucedas, de los más desarrollados de las islas.

En las comunidades del piso basal, bosque termófilo y pinar de la isla, destaca la presencia del género Parolinia, conocido popularmente como damas. Se considera que Gran Canaria constituye un centro de diversidad de este género endémico dado que cuatro de las seis especies descritas para Parolinia se concentran en la isla (P. ornata, P. filifolia, P. platypetala y P. glabriuscula), donde llega a dominar el paisaje vegetal de algunas zonas del sur y oeste de la isla.

Figura 2: Cistus horrens. Jarón endémico de las zonas de pinar del sur de Gran Canaria.

Pero es al estudiar los endemismos insulares y sus parentescos cuando la singularidad de la flora de Gran Canaria se hace más patente. La flora vascular de la isla está formada por unas 1 315 especies, y se consideran autóctonas entre 385 y 852, de las cuales unas 220 son endemismos canarios. De estos 35, son endemismos que crecen en todas las islas menos en las más orientales y tres se comparten con las islas orientales, lo que pone en evidencia que hay una mayor relación de la flora grancanaria con la de las islas más occidentales. Este hecho se refuerza al comprobar que la flora de Gran Canaria comparte 16 endemismos con Tenerife frente a un solo endemismo compartido con Fuerteventura.

Figura 3. Distribución de los endemismos canarios. En números negros, endemismos insulares; en números rojos, endemismos compartidos entre islas próximas; en números azules, endemismos compartidos por grupos de islas. Se han sombreado los grupos de islas con mayor relación entre sí. La figura muestra la distribución de casi 440 de los 540 endemismos canarios. Elaboración propia con datos de la Lista de especies.

Cabe destacar que, de los 220 endemismos anteriores, 88 son exclusivos de Gran Canaria y, de estos últimos, 17 pertenecen a 13 géneros que no cuentan con endemismos insulares en otras islas. Para poner las cosas en contexto, Tenerife cuenta con 108 especies exclusivas, ocho de las cuales pertenecen a géneros que no tienen endemismos insulares en otras islas.

En este grupo de 17 especies, se incluyen, por orden decreciente de singularidad, los siguientes taxones:

  • Especies pertenecientes a géneros endémicos de Gran Canaria: dentro de este subgrupo, se encuentran los taxones del género Dendriopoterium con dos especies distribuidas por el lado oeste de la isla; D. menendezii propio de los alrededores del pinar de Tamadaba y del macizo Cedro-Hogarzales y D. pulidoi endémico del barranco de Tejeda-La Aldea.
  • Especies pertenecientes a géneros que cuentan solo con endemismos insulares en Gran Canaria. Dentro de este grupo de especies, tenemos:
  • Una especie perteneciente a un género endémico de Canarias (Allagopappus viscosissimus).
  • Especies pertenecientes a géneros endémicos de Macaronesia: se incluye aquí a Semele gayae y a Schyzogine glaberrima, cuyo único pariente es el endemismo macaronésico Schyzogine sericea.
  • Especies pertenecientes a géneros cuyo único representante en Canarias es un endemismo grancanario. En este grupo encontramos a Camptoloma canariensis y Argyrolobium armindae.
  • Especies pertenecientes a géneros no endémicos de Canarias, pero que en las islas solo tienen endemismos insulares en Gran Canaria. Tenemos aquí a Asplenium terorense, Hypericum coadunatum, Solanum lidii, Digitalis isabelliana, D. chalcantha, Kickxia pendula, Scrophularia callyantha, Globularia ascanii, G. sarcophylla y Dracaena tamaranae. Destacan en este grupo de especies Digitalis, por pertenecer a una sección endémica de Madeira y Canarias (Bräuchler, C. et al., 2004), Hypericum coadnatum, por ser una especie poco relacionada con el resto de las especies del género en Canarias, y Dracaena tamaranae, por su gran singularidad.

Figura 4: La magarza plateada (Gonospermum ptarmiciflorum) vive en el límite superior de los pinares grancanarios y es una de las tres especies de Gonospermum exclusivas de Gran Canaria. Estas especies se diferencian de las de otras islas por ser arbustos robustos con los capítulos ligulados.

 

Aparte de estos taxones, Gran Canaria cuenta con otras especies más o menos singulares que podemos agrupar en:

  • Especies basales de géneros de más amplia distribución, es decir, los últimos representantes vivos de sus linajes. Dentro de este grupo, encontramos tres especies de Sonchus (S. bupleuroides, S. platylepis y S. pendulus), que hasta hace poco se incluían en tres géneros endémicos de Gran Canaria. (Chunghee Lee et al., 2005)
  • Especies pertenecientes a secciones endémicas de Gran Canaria: tenemos aquí a Argyranthemum filifolium y A. escarrei de la sección Monoptera, destaca A. filifolium por las adaptaciones que presenta y que hacen que sea la especie del género mejor adaptada a condiciones de aridez (Olangua Corral, M.; Febles, R. & Pérez de Paz, J.; 2004).
  • Especies de géneros con endemismos insulares en otras islas, pero que tienen en Gran Canaria los únicos representantes de linajes distintos: nos encontramos aquí con Cistus grancanariae, la única especie endémica de jara de flor blanca de Canarias y debemos citar los casos de Paronychia capitata y Asteriscus graveolens, especies no endémicas de Canarias que solo se encuentran en Gran Canaria, donde cuentan con subespecies endémicas.
  • Especies que, sin estar incluidas en secciones endémicas de la isla, morfológicamente son bastante distintas a las especies de otras islas. Debido a estas diferencias, en el pasado se llegaron a crear incluso géneros o secciones endémicas de Gran Canaria para acomodarlas. Estas especies son: Gonospermum ptarmiciflorum, G. ferulaceum y G. oshanahanii, arbustivas y de capítulos ligulados, Micromeria pineolens y M. leucantha, especies muy robustas y de grandes hojas, Teline nervosa, de grandes hojas vellosas, y Crambe scoparia y Ruta oreojasme, con toda una serie de adaptaciones a condiciones xerófilas.

El resto de los endemismos insulares no mencionados tienen similitudes apreciables con los de otras islas. Dentro de este grupo, y en concreto en los géneros con al menos cinco endemismos insulares, destacan: Cistus, Descurainia, Lotus, Micromeria, Parolinia y Teline por ser especialmente ricos en endemismos grancanarios.

Figura 5: Gildana (Teline rosmarinifolia subsp. rosmarinofilia) especie endémica de la mitad sur de Gran Canaria.

Resumiendo, de las 88 especies endémicas de la isla que se recogen en la Lista de especies, consideramos que 31 son más o menos singulares por su morfología, posición taxonómica, antigüedad y/o singularidad de sus linajes; de estas, 17 son especies que pertenecen a géneros que solo tienen endemismos insulares en Gran Canaria y, de estas últimas, cuatro pertenecen a géneros cuyos únicos representantes en Canarias son endemismos grancanarios.

No queremos terminar sin recordar que todo este patrimonio vegetal se encuentra amenazado por la destrucción de los hábitats, la competencia con especies invasoras, por la predación de los herbívoros, por el cambio climático y, en menor medida, por fenómenos de hibridación causados por el hombre y por la contaminación. Es necesario aunar esfuerzos para que las futuras generaciones puedan disfrutar de esta riqueza.

Juan Ojeda y Magui Olangua


[1]Todos los datos numéricos han sido obtenidos de la Lista de especies silvestres de Canarias (2009)

[2] Listado de géneros endémicos actualizado con datos de The Plant List y de Euro+Med.

 

Imprimir     

Piña de mar
Jarón
Endemismos
Magarza
Gildana Teline


ETIQUETAS